martes, 5 de enero de 2010

Dios se manifiesta en la diversidad religiosa

Epifanía:

Por Roberto González (*)


El mundo cristiano durante la primera semana de enero celebra la Epifanía. (Del Lat. Epiphanīa, y este del gr. , manifestación). Que podemos interpretar de la siguiente manera.

Jesús al hacerse humano tiene la suficiente autoridad y poder para asumir nuestra propia identidad humana y “se manifiesta” viniendo en nuestro auxilio, defendiéndonos con su amor y justicia de todo tipo de opresiones.

El Evangelio de la Infancia que encontramos en Mateo 2, 1-12; relata acerca de unos «Magos» que fueron a visitar a Jesús en el pesebre.

Es importante precisar que para la Biblia, la astrología no tiene buena fama1.

Es sobresaliente la forma parca en la que Mateo presenta a los Magos: incluso su país de origen queda en la oscuridad. Para un judío, el “Oriente” designaba todo lo que está más allá del Jordán.

Los Magos, alertados por el “surgir de un astro”, vienen a postrarse ante Jesús. De manera simbólica podríamos argumentar que la Astrología “se postra”: en una época en que las creencias astrales estaban extendidas, era necesario que el evangelista subrayase la supremacía del Señor de la Historia sobre los elementos del mundo.

Otra finalidad de tipo polémico y muy importante existe también en el relato: Herodes y Jerusalén no reconocen al Mesías y le ponen una trampa; por el contrario, los Magos extranjeros, símbolo de las naciones no-santas son los primeros que vienen a adorar al Salvador.

Éste es uno de los temas más trabajados por esa comunidad evangélica de Mateo. Para ella queda claro que la Divinidad que se nos revela en la persona de Jesucristo, no le pertenece a ningún pueblo, a ninguna raza, a ninguna nación, y tampoco a ninguna religión. La Divinidad de los Muchos Nombres es para todas y todos y los pueblos están llamados a congregarse en torno a Ella.

La fiesta de la Epifanía es una ocasión privilegiada para abordar ante la Comunidad de Fe el tema del diálogo de religiones, y la reformulación del cristianismo y de su teología a la luz de planteamientos que tengan en cuenta esa pluralidad.

No sería muy evangelizador quedarse encerrados en el "mito", y pensar que fue en ese gesto legendario «como Dios se reveló a los no-judíos»... Incluso, los sermones o mensajes que escuchamos podrían muy bien prescindir, por una vez, del acostumbrado comentario exegético de los textos, y ofrecer una lección teológica expositiva general sobre el estado de la cuestión.

Puntos interesantes para un desarrollo de la misma podrían ser:

Los tres esquemas teológicos actuales de comprensión del problema -exclusivismo, inclusivismo y pluralismo-
El valor salvífico de las religiones no cristianas.
El pluralismo de religiones en la historia: ¿un pluralismo de hecho o de derecho? ¿Rechazado, tolerado o incluso querido por la Divinidad?

Si la pluralidad religiosa es querida por Dios, parece lógico que no debiera ser combatida intentando reducirla a la unidad por medio de la misión proselitista; ¿qué nuevo sentido podría tener la «evangelización», si ya no debe ir a «convertir a los infieles»?; la llamada «plenitud de la revelación cristiana», ¿es una plenitud cuantitativa o cualitativa?; -el "privilegio" de ser pueblo "elegido": ¿cuál es su sentido?

¿Ha habido realmente elegidos?; ¿hay una religión que es la única verdadera?, ¿en qué sentido? -todas las religiones son "verdaderas": ¿en qué sentido?; -el "proselitismo" es pecado: ¿en qué sentido actual, la evangelización ha caducado?

Estas preguntas y quizás muchas otras no solo están presentes en nuestra mente y corazón sino que también presentan todo un desafío a nuestra fe.

Creo que si respetamos la fe de la otra u otro sobre la nuestra, estaremos cumpliendo el deseo Divino de ser un solo pueblo.


1 -véase Dn. 1,20; 2,2.10 o Hch. 8,9 y 13,8

(*) El Pastor Roberto González es presidente del Centro Cristiano de la Comunidad GLTTB y coordina la Secretaría de Diversidad Religiosa de la Federación Argentina LGBT

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