El arzobispo Ñáñez les pidió que se retracten por sus expresiones en favor del casamiento entre homosexuales. Y les exigió que prediquen la posición oficial del tema.
Era previsible que las máximas autoridades de la Iglesia Católica de Córdoba no iban a dejar pasar por alto el documento de varios curas en ejercicio, en el que respaldaron la aprobación de una ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por eso pusieron el dedo en la llaga al afirmar que: "Jesús jamás condenó ni mencionó la homosexualidad, sí se enfrentó a los soberbios, a los que se creían puros, a los que tenían el poder opresor, a los que esclavizaban, a los que humillaban (...)".
Desde el Arzobispado confirmaron que el monseñor Carlos Ñáñez se reunió a solas con cinco de estos curas, entre ellos Nicolás Alesio (autor del documento) y Víctor Acha (adherente de la misiva), a quienes les pidió que prediquen la voz oficial de la Iglesia, que no aprueba el matrimonio homosexual.
Una fuente del Arzobispado reflexionó que la Iglesia Católica sigue siendo una "organización", que defiende valores y tiene posturas bien definidas sobre distintos temas, y quienes están dentro de ella aceptan estas "reglas de juego". "Formalmente se les pidió que entren en sintonía con las enseñanzas de la Iglesia", agregó la fuente.
La mecha... El comunicado que desató la polémica fue redactado por Nicolás Alesio y respaldado por 15 sacerdotes en ejercicio. "Ante la posibilidad de una ley que permita a personas del mismo sexo ser 'matrimonio' y vivir profundamente el amor y la sexualidad, entendemos que aprobarla, acompañarla y profundizarla nos pone en el camino del Evangelio de Jesús", dice en el comienzo el escrito.
"Se nos ha pedido que nos desdigamos de esas declaraciones. Obvio que no lo haremos. Somos personas grandes para que nos anden diciendo qué tenemos que decir o hacer", señaló Alesio y admitió que "esto era de prever en una Iglesia que se cierra más a la pluralidad y a la diversidad".
Este sacerdote agregó: "Como grupo muchas veces hemos opinado en disonancia con las posturas de la jerarquía. Sabíamos que en algún momento no iban a tolerar esto. Pero nos llama la atención porque no está en juego ningún dogma de la fe católica; es una opinión de la Iglesia sobre una institución civil, como el matrimonio. Debería estar más abierta porque eso tiene que ver con toda la sociedad".
Alesio reconoció que es la primera vez que Ñáñez emite un decreto de esta naturaleza, en el que "se nos amonesta y se nos pide que nos desdigamos".
El sacerdote completó: "Recibimos la adhesión del grupo Angelelli a nivel nacional. No puntualizamos el tema en sí, sino el derecho absoluto a pensar y decir distinto a lo que piensa la jerarquía. El derecho a la diversidad no puede ser sancionado ni abortado. Queremos la posibilidad de una iglesia fraterna y no una iglesia autoritaria".
El amor homosexual. Víctor Acha fue otro de los sacerdotes a quien Ñáñez llamó para tener una charla privada en el Arzobispado.
"El obispo (Ñáñez) me pidió que exprese mi adhesión a las enseñanzas de la Iglesia y señale las diferencias que tengo con las afirmaciones del padre Alesio en esa nota que firmé junto con otros sacerdotes. Yo le manifesté que coincido con los dogmas de la Iglesia, pero que sobre este particular tengo una opinión diferente a la que manifestó la conferencia de obispos", explicó.
"Le dije a Ñáñez que la Iglesia Católica puede hacer todas las argumentaciones sobre el valor y la riqueza del matrimonio heterosexual, pero de lo que no tiene derecho es pedirle a la sociedad civil que rechace una opción diferente. En la Iglesia podemos enseñar lo que nos parezca más adecuado, pero también tenemos que dar lugar a otras opciones posibles. Alesio manifestó escuetamente puntos que son importantes, sobre por qué se puede aprobar una ley así, que por el lado cristiano no va en contra de la predica del Evangelio", agregó Acha.
"Me pidió que adhiera a las enseñanzas de la Iglesia y yo coincido con todos los dogmas católicos, pero hay cuestiones que se enseñan en la Iglesia que son opinables, que han evolucionado y, entonces, hay que profundizarlas para dar respuestas más adecuadas. No puede haber un criterio único en cuestiones que no son dogmáticas. Si me preguntan por la Santísima Trinidad digo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero si me dicen que no puede haber amor entre dos personas homosexuales, yo digo: error, sí puede haber amor".
A diferencia de las expresiones de Alesio, Acha negó que Ñáñez le haya impuesto alguna sanción o "amonestación". "Lo que me pide el obispo también merece una consideración profunda y detallada. Él (Ñáñez) espera que responda por escrito a su carta y no me ha puesto ninguna sanción. En la charla hemos intercambiado puntos de vista, en la que le he dicho que hay muchos teólogos y moralistas que piensan lo mismo que yo", indicó.
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Publicado por La Voz de Córdoba el 5 de Junio de 2010
http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/la-iglesia-llamo-al-orden-varios-curas-por-sus-dichos
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lunes, 7 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
Una iglesia bendice a parejas gays que quieren dar el sí ante Dios
Por Maia Jastreblansky
Tras la manifestación de repudio a la ley de matrimonio homosexual que miles de fieles evangélicos realizaron el lunes último frente al Congreso, parece clara la posición que este credo adoptó con respecto a un posible cambio del Código Civil.
Sin embargo, no todas las iglesias protestantes tienen la misma postura. Este es el caso de los luteranos daneses, en cuyos templos se bendicen las uniones de parejas de un mismo sexo y desde la que que se apoya el casamiento gay en la Argentina.
De hecho, en Buenos Aires, el pastor Andrés Roberto Albertsen, celebró de manera religiosa cinco uniones civiles entre personas de un mismo sexo y espera hacer lo mismo con los casamientos, en el caso de que sean habilitados en materia civil.
"Este sería un cambio más en la concepción del matrimonio y yo creo que la figura es lo suficientemente resistente como para adaptarse a los nuevos tiempos", indicó el párroco a lanacion.com. Albertsen oficia en la pequeña iglesia luterana emplazada en pleno corazón de San Telmo, fundada originalmente para congregar a la comunidad danesa y en la que hoy se reúnen los descendientes de esos inmigrantes escandinavos.
Este pastor está convencido de que hay "una manera danesa de ser luterano" que se caracteriza por "ser abierto a todos, sin exclusiones".
En sintonía. La postura de Albertsen a favor del matrimonio gay está en sintonía con lo que piensa la mayoría de los pastores de la iglesia evangélica luterana de Dinamarca, donde el credo es el más extendido y además, no se encuentra escindido del Estado. Según publicó el periódico dinamarqués Berlengske Tidende , una encuesta reveló que seis de cada diez obispos de ese país se mostraron en favor del matrimonio religioso entre parejas de un mismo sexo.
Dinamarca fue el primer país que aprobó la unión civil entre personas de un mismo sexo en 1989. En ese país está muy extendido que la iglesia realice la bendición de la pareja que se constituye jurídicamente de esa manera y, según indicó Albertsen, actualmente se está discutiendo la posibilidad de que los pastores puedan celebrar directamente esa unión. A diferencia de nuestro país, el debate se da de manera conjunta en el ámbito civil y religioso.
"Para nosotros, el matrimonio no es un sacramento, como sí lo es en la Iglesia Católica. Sin embargo, tenemos la tradición de que una pareja reciba la bendición eclesiástica después de casarse por civil", explicó el pastor.
Cuando en la ciudad de Buenos Aires se sancionó la ley de la unión civil de parejas homosexuales, adoptaron la misma postura que con el matrimonio civil heterosexual y, sin haberlo buscado, realizaron la primera ceremonia religiosa por la unión entre dos lesbianas de América latina.
Aquel acontecimiento tuvo lugar a fines de 2006, cuando Virgina Cortés y Jessica Schmukler sellaron su amor de manera espiritual. "Esto llevó a que llegaran parejas en la misma situación, que buscaban una iglesia donde los recibieran", relató Andersen, aunque especificó que esa ceremonia se repitió solo en otras cuatro ocasiones.
Institución cambiante. Ahora que la ley de matrimonio homosexual avanza en el país, el pastor sigue con gran interés el debate que se está dando en el Congreso. "Si nosotros repasamos la historia, vemos que la institución del matrimonio ha ido cambiado mucho a lo largo de los siglos. No tiene nada que ver la celebración de hoy con lo que sucedía antes, cuando era una especie de operación de compra de una esposa por parte de un hombre", evaluó Albertsen.
Según aseguró, no recibió ninguna objeción por parte del resto de las iglesias evangélicas, y, aunque se mostró en favor del cambio del Código Civil, participó sin problemas de la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas de la Argentina que se realizó este año. "Sé que tienen posiciones contrarias, pero nadie me expresó nada, aunque tampoco me felicitaron, claro está", expresó.
En el sitio de La Nación puede verse el video con el testimonio del Pastor Andrés Albertsen
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Publicado por La Nación el 2 de Junio de 2010
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1271008
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Tras la manifestación de repudio a la ley de matrimonio homosexual que miles de fieles evangélicos realizaron el lunes último frente al Congreso, parece clara la posición que este credo adoptó con respecto a un posible cambio del Código Civil.
Sin embargo, no todas las iglesias protestantes tienen la misma postura. Este es el caso de los luteranos daneses, en cuyos templos se bendicen las uniones de parejas de un mismo sexo y desde la que que se apoya el casamiento gay en la Argentina.
De hecho, en Buenos Aires, el pastor Andrés Roberto Albertsen, celebró de manera religiosa cinco uniones civiles entre personas de un mismo sexo y espera hacer lo mismo con los casamientos, en el caso de que sean habilitados en materia civil.
"Este sería un cambio más en la concepción del matrimonio y yo creo que la figura es lo suficientemente resistente como para adaptarse a los nuevos tiempos", indicó el párroco a lanacion.com. Albertsen oficia en la pequeña iglesia luterana emplazada en pleno corazón de San Telmo, fundada originalmente para congregar a la comunidad danesa y en la que hoy se reúnen los descendientes de esos inmigrantes escandinavos.
Este pastor está convencido de que hay "una manera danesa de ser luterano" que se caracteriza por "ser abierto a todos, sin exclusiones".
En sintonía. La postura de Albertsen a favor del matrimonio gay está en sintonía con lo que piensa la mayoría de los pastores de la iglesia evangélica luterana de Dinamarca, donde el credo es el más extendido y además, no se encuentra escindido del Estado. Según publicó el periódico dinamarqués Berlengske Tidende , una encuesta reveló que seis de cada diez obispos de ese país se mostraron en favor del matrimonio religioso entre parejas de un mismo sexo.
Dinamarca fue el primer país que aprobó la unión civil entre personas de un mismo sexo en 1989. En ese país está muy extendido que la iglesia realice la bendición de la pareja que se constituye jurídicamente de esa manera y, según indicó Albertsen, actualmente se está discutiendo la posibilidad de que los pastores puedan celebrar directamente esa unión. A diferencia de nuestro país, el debate se da de manera conjunta en el ámbito civil y religioso.
"Para nosotros, el matrimonio no es un sacramento, como sí lo es en la Iglesia Católica. Sin embargo, tenemos la tradición de que una pareja reciba la bendición eclesiástica después de casarse por civil", explicó el pastor.
Cuando en la ciudad de Buenos Aires se sancionó la ley de la unión civil de parejas homosexuales, adoptaron la misma postura que con el matrimonio civil heterosexual y, sin haberlo buscado, realizaron la primera ceremonia religiosa por la unión entre dos lesbianas de América latina.
Aquel acontecimiento tuvo lugar a fines de 2006, cuando Virgina Cortés y Jessica Schmukler sellaron su amor de manera espiritual. "Esto llevó a que llegaran parejas en la misma situación, que buscaban una iglesia donde los recibieran", relató Andersen, aunque especificó que esa ceremonia se repitió solo en otras cuatro ocasiones.
Institución cambiante. Ahora que la ley de matrimonio homosexual avanza en el país, el pastor sigue con gran interés el debate que se está dando en el Congreso. "Si nosotros repasamos la historia, vemos que la institución del matrimonio ha ido cambiado mucho a lo largo de los siglos. No tiene nada que ver la celebración de hoy con lo que sucedía antes, cuando era una especie de operación de compra de una esposa por parte de un hombre", evaluó Albertsen.
Según aseguró, no recibió ninguna objeción por parte del resto de las iglesias evangélicas, y, aunque se mostró en favor del cambio del Código Civil, participó sin problemas de la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas de la Argentina que se realizó este año. "Sé que tienen posiciones contrarias, pero nadie me expresó nada, aunque tampoco me felicitaron, claro está", expresó.
En el sitio de La Nación puede verse el video con el testimonio del Pastor Andrés Albertsen
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Publicado por La Nación el 2 de Junio de 2010
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1271008
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miércoles, 2 de junio de 2010
¿Estado laico o Estado confesional?
Por Alberto F. Roldán. (*)
El actual debate sobre el matrimonio homosexual, que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación, ha suscitado las más enconadas polémicas en el ámbito evangélico.
En un artículo fuertemente crítico de esa iniciativa, Jorge Himitian, pastor de la Comunidad Cristiana en Buenos Aires, elabora una encendida argumentación en la cual niega la existencia del carácter laico del Estado. Es a ese punto específico de su texto al que nos abocamos aquí. Jorge Himitian dice sin ambages ni hesitaciones “El “Estado laico” no existe. No se puede vivir en sociedad a partir de la nada. A partir de un total vacío teológico o ideológico. Ese pretendido "Estado Laico”, es una falacia, una irrealidad. Pues siempre subyace una idea (ideología), o una creencia (teología), a partir de las que se establecen los criterios o parámetros válidos para la convivencia social.[i]
Al confrontarnos con un texto de cualquier naturaleza, el “círculo hermenéutico” elaborado por Martín Heidegger en el campo filosófico y enriquecido luego por la teología cristiana (Rudolf Bultmann, Gerhard Ebeling, Juan Luis Segundo, entre otros) implica que es necesario aplicar la “sospecha”. Una sospecha que simplemente puede ser formulada en la sencilla pregunta: “¿será así?” Una sospecha que, para el caso que nos ocupa, es de naturaleza ideológica, filosófica y teológica. Vamos al punto.
Negar la existencia misma del “Estado laico” es ignorar la realidad del Estado moderno como tal. Si algo caracteriza al Estado en la modernidad es la superación de los Estados confesionales de la Edad Media, ampliamente dominados por las iglesias, sus confesiones y sus dogmas. Un Estado confesional persigue a las personas por sus creencias y no admite disensos ni pluralismo. La laicidad del Estado es un fruto que germinó en Europa.
Como explica Silvio Ferrari: Se trata de un momento fundamental en la historia de Europa, porque señala el alejamiento del centro de gravedad del derecho de Dios al hombre, iniciando el proceso de secularización de los ordenamientos jurídicos, y del centro de gravedad de la esfera pública a la privada […]
Durante la Edad Media la Iglesia Católica Romana ejerció un enorme y comprehensivo dominio sobre todas las esferas: la religión, la filosofía, la cultura, las ciencias, las artes, la política y la economía de modo que, como dice Marramao: “la existencia de la Iglesia, entendida como gobierno de Cristo sobre la tierra, dominaba la esfera mundana.”
Este filósofo italiano, que se ha ocupado de analizar profundamente el tema de la secularización en Occidente, admite al interpretar a Hegel, que fue la Reforma protestante la que abrió el acceso a una dimensión nueva, profundamente moderna que afirma la libertad.
La separación de la Iglesia y el Estado tiene su germen en la Reforma protestante pero implicará un largo desarrollo del pensamiento de filósofos como John Locke, Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau entre otros. Por eso no se entiende bien cómo al mismo tiempo que niega la existencia del Estado laico, Himitian suscriba a ese principio cuando dice: “reconocemos y aprobamos la separación saludable entre la Iglesia y el Estado […]”[ii]Porque si no se reconoce la existencia del Estado laico o secular, separado de la institución religiosa, prescindente en materias de fe pero respetuoso de las creencias de sus ciudadanos, mal se puede suscribir luego al postulado de la separación de esas esferas. De paso, sospechamos que ese postulado, tan repetido por los evangélicos es, a veces, muy mal comprendido.
Por otra parte, el reconocimiento de la laicidad del Estado no significa que esa realidad exista independientemente de contenidos ideológicos y aún teológicos. Por supuesto que la concepción misma de un Estado laico implica un largo desarrollo de ideas y de sistemas políticos que permitan la vida armónica de los ciudadanos. Nadie pretende decir que un Estado laico no tiene ideas que lo sustentan como tal y a partir de las cuales se establecen normas de convivencia.
La laicidad del Estado tiene como finalidad separar las esferas política y religiosa cuya simbiosis produjo tanto daño a las sociedades antiguas y medievales provocando guerras religiosas –una verdadera contradicción en términos– persecuciones, ostracismos y condenaciones.
Nos guste o no, vivimos hoy en sociedades caracterizadas por el pluralismo y que, como tales, se resisten a la uniformidad que una mayoría quisiera imponer. Si se trata de argumentar que la mayoría de los ciudadanos argentinos son teístas, eso no significa que el Estado deba serlo para imponer credos religiosos o convicciones que, al ser forzadas, dejan de tener ese carácter.
El sesgo laico del Estado moderno es, como dice Habermas[iii] una condición necesaria para garantizar la libertad religiosa en un marco de pluralismo y respeto de mayorías hacia minorías y viceversa. Pero, a su vez, significa la neutralidad del Estado en asuntos de conciencia o de fe religiosa. Entendemos que el carácter secular del Estado no implica que sea ni ateo, ni agnóstico ni creyente, porque su responsabilidad no es de naturaleza religiosa sino política.
Le está asignado un carácter prescindente en materia religiosa. Lo que sí debe garantizar es la libertad personal, de conciencia y de religión para todos los ciudadanos. En la raíz de esta concepción está la Reforma protestante como punto de partida y una historia posterior, sobre todo en el siglo XVII, conducente a una secularización que, para algunos filósofos y teólogos[iv] es el espacio al que nos conduce el cristianismo ya que la “primera secularización” se produjo cuando “el Verbo se hizo carne”. En palabras de Gianni Vattimo: “la encarnación de Jesús […] es, en sí misma, ante todo, un hecho arquetípico de secularización.”
A modo de conclusión: negar la existencia del Estado laico no sólo es desconocer una realidad histórica –que para algunos creyentes resulta incómoda– sino que implica derivar en un único camino alternativo: el Estado confesional. La historia de Occidente es pródiga en cuanto a lo que éste modelo ha significado en términos de condenación, persecución, ostracismo y muerte. O Estado laico o Estado confesional. No es difícil advertir cuál de ellos constituye la alternativa más viable y conveniente en nuestro tiempo. + (PE)
[i] Jorge Himitian, “No existe el Estado laico”, www.enmision.com.ar
[ii] [Ibid.iii] Jürgen Habermas, Entre naturismo y religión, Barcelona: Paidós, 2006, p. 127.
[iv] Pensamos en los trabajos de Giacomo Marramao: Cielo y tierra y Poder y secularización, Johann Baptist Metz: Teología del mundo, Dios y tiempo, y Harvie Cox, La ciudad secular, entre otros.
(*) El autor es doctor en teología y master en ciencias sociales. www.teologos.com.ar
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Publicado por Ecupres el 31 de Mayo de 2010
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=8888
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El actual debate sobre el matrimonio homosexual, que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación, ha suscitado las más enconadas polémicas en el ámbito evangélico.
En un artículo fuertemente crítico de esa iniciativa, Jorge Himitian, pastor de la Comunidad Cristiana en Buenos Aires, elabora una encendida argumentación en la cual niega la existencia del carácter laico del Estado. Es a ese punto específico de su texto al que nos abocamos aquí. Jorge Himitian dice sin ambages ni hesitaciones “El “Estado laico” no existe. No se puede vivir en sociedad a partir de la nada. A partir de un total vacío teológico o ideológico. Ese pretendido "Estado Laico”, es una falacia, una irrealidad. Pues siempre subyace una idea (ideología), o una creencia (teología), a partir de las que se establecen los criterios o parámetros válidos para la convivencia social.[i]
Al confrontarnos con un texto de cualquier naturaleza, el “círculo hermenéutico” elaborado por Martín Heidegger en el campo filosófico y enriquecido luego por la teología cristiana (Rudolf Bultmann, Gerhard Ebeling, Juan Luis Segundo, entre otros) implica que es necesario aplicar la “sospecha”. Una sospecha que simplemente puede ser formulada en la sencilla pregunta: “¿será así?” Una sospecha que, para el caso que nos ocupa, es de naturaleza ideológica, filosófica y teológica. Vamos al punto.
Negar la existencia misma del “Estado laico” es ignorar la realidad del Estado moderno como tal. Si algo caracteriza al Estado en la modernidad es la superación de los Estados confesionales de la Edad Media, ampliamente dominados por las iglesias, sus confesiones y sus dogmas. Un Estado confesional persigue a las personas por sus creencias y no admite disensos ni pluralismo. La laicidad del Estado es un fruto que germinó en Europa.
Como explica Silvio Ferrari: Se trata de un momento fundamental en la historia de Europa, porque señala el alejamiento del centro de gravedad del derecho de Dios al hombre, iniciando el proceso de secularización de los ordenamientos jurídicos, y del centro de gravedad de la esfera pública a la privada […]
Durante la Edad Media la Iglesia Católica Romana ejerció un enorme y comprehensivo dominio sobre todas las esferas: la religión, la filosofía, la cultura, las ciencias, las artes, la política y la economía de modo que, como dice Marramao: “la existencia de la Iglesia, entendida como gobierno de Cristo sobre la tierra, dominaba la esfera mundana.”
Este filósofo italiano, que se ha ocupado de analizar profundamente el tema de la secularización en Occidente, admite al interpretar a Hegel, que fue la Reforma protestante la que abrió el acceso a una dimensión nueva, profundamente moderna que afirma la libertad.
La separación de la Iglesia y el Estado tiene su germen en la Reforma protestante pero implicará un largo desarrollo del pensamiento de filósofos como John Locke, Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau entre otros. Por eso no se entiende bien cómo al mismo tiempo que niega la existencia del Estado laico, Himitian suscriba a ese principio cuando dice: “reconocemos y aprobamos la separación saludable entre la Iglesia y el Estado […]”[ii]Porque si no se reconoce la existencia del Estado laico o secular, separado de la institución religiosa, prescindente en materias de fe pero respetuoso de las creencias de sus ciudadanos, mal se puede suscribir luego al postulado de la separación de esas esferas. De paso, sospechamos que ese postulado, tan repetido por los evangélicos es, a veces, muy mal comprendido.
Por otra parte, el reconocimiento de la laicidad del Estado no significa que esa realidad exista independientemente de contenidos ideológicos y aún teológicos. Por supuesto que la concepción misma de un Estado laico implica un largo desarrollo de ideas y de sistemas políticos que permitan la vida armónica de los ciudadanos. Nadie pretende decir que un Estado laico no tiene ideas que lo sustentan como tal y a partir de las cuales se establecen normas de convivencia.
La laicidad del Estado tiene como finalidad separar las esferas política y religiosa cuya simbiosis produjo tanto daño a las sociedades antiguas y medievales provocando guerras religiosas –una verdadera contradicción en términos– persecuciones, ostracismos y condenaciones.
Nos guste o no, vivimos hoy en sociedades caracterizadas por el pluralismo y que, como tales, se resisten a la uniformidad que una mayoría quisiera imponer. Si se trata de argumentar que la mayoría de los ciudadanos argentinos son teístas, eso no significa que el Estado deba serlo para imponer credos religiosos o convicciones que, al ser forzadas, dejan de tener ese carácter.
El sesgo laico del Estado moderno es, como dice Habermas[iii] una condición necesaria para garantizar la libertad religiosa en un marco de pluralismo y respeto de mayorías hacia minorías y viceversa. Pero, a su vez, significa la neutralidad del Estado en asuntos de conciencia o de fe religiosa. Entendemos que el carácter secular del Estado no implica que sea ni ateo, ni agnóstico ni creyente, porque su responsabilidad no es de naturaleza religiosa sino política.
Le está asignado un carácter prescindente en materia religiosa. Lo que sí debe garantizar es la libertad personal, de conciencia y de religión para todos los ciudadanos. En la raíz de esta concepción está la Reforma protestante como punto de partida y una historia posterior, sobre todo en el siglo XVII, conducente a una secularización que, para algunos filósofos y teólogos[iv] es el espacio al que nos conduce el cristianismo ya que la “primera secularización” se produjo cuando “el Verbo se hizo carne”. En palabras de Gianni Vattimo: “la encarnación de Jesús […] es, en sí misma, ante todo, un hecho arquetípico de secularización.”
A modo de conclusión: negar la existencia del Estado laico no sólo es desconocer una realidad histórica –que para algunos creyentes resulta incómoda– sino que implica derivar en un único camino alternativo: el Estado confesional. La historia de Occidente es pródiga en cuanto a lo que éste modelo ha significado en términos de condenación, persecución, ostracismo y muerte. O Estado laico o Estado confesional. No es difícil advertir cuál de ellos constituye la alternativa más viable y conveniente en nuestro tiempo. + (PE)
[i] Jorge Himitian, “No existe el Estado laico”, www.enmision.com.ar
[ii] [Ibid.iii] Jürgen Habermas, Entre naturismo y religión, Barcelona: Paidós, 2006, p. 127.
[iv] Pensamos en los trabajos de Giacomo Marramao: Cielo y tierra y Poder y secularización, Johann Baptist Metz: Teología del mundo, Dios y tiempo, y Harvie Cox, La ciudad secular, entre otros.
(*) El autor es doctor en teología y master en ciencias sociales. www.teologos.com.ar
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Publicado por Ecupres el 31 de Mayo de 2010
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=8888
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El Centro saluda la declaración de la IERP y la IELU sobre matrimonio de parejas del mismo sexo
Estimad@s Amig@s,
El Centro desea expresar su alegría y gratitud al conocer la Declaración común de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata - IERP y la Iglesia Evangélica Luterana Unida - IELU, sobre el Matrimonio de personas del mismo sexo, firmada por sus Presidentes, el Pastor Federico Schäfer y el Pastor Alan Eldrid, respectivamente, el día 31 de Mayo de 2010.
Creemos que la Declaración, que expresa una posición muy favorable hacia la extensión del Matrimonio para personas del mismo sexo y una preocupación pastoral hacia la diversidad sexual, es un orgullo para la Iglesia Cristiana y una muy esperada bendición para las personas gays, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales que buscan afirmar su identidad religiosa.
Felicitamos a estas Iglesias por su coraje evangélico al anunciar, en términos de justicia, el amor de Dios para todas las personas.
Gabriel Orlando
Secretario
Pastor Roberto González
Presidente
---
El Centro desea expresar su alegría y gratitud al conocer la Declaración común de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata - IERP y la Iglesia Evangélica Luterana Unida - IELU, sobre el Matrimonio de personas del mismo sexo, firmada por sus Presidentes, el Pastor Federico Schäfer y el Pastor Alan Eldrid, respectivamente, el día 31 de Mayo de 2010.
Creemos que la Declaración, que expresa una posición muy favorable hacia la extensión del Matrimonio para personas del mismo sexo y una preocupación pastoral hacia la diversidad sexual, es un orgullo para la Iglesia Cristiana y una muy esperada bendición para las personas gays, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales que buscan afirmar su identidad religiosa.
Felicitamos a estas Iglesias por su coraje evangélico al anunciar, en términos de justicia, el amor de Dios para todas las personas.
Gabriel Orlando
Secretario
Pastor Roberto González
Presidente
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Apoyo de dos iglesias protestantes al Proyecto de matrimonio de personas del mismo sexo
Mientras esta tarde se realizaba una marcha como apoyo a la Campaña “Un mensaje de los niños: queremos papá y mamá”, convocada por Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina y la Federación Evangelica Pentecostal contra el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en el país, las iglesias Evangélica del Río de la Plata (IERP) y Luterana Unida (IELU) emitieron una Declaración donde, entre otros puntos, reconocen al Estado "su legítima potestad de legislar con la finalidad de asegurar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en vistas a afianzar una convivencia basada en la justicia y la paz".
Las iglesias signatarias se diferencian así de las declaraciones realizadas por agrupaciones de iglesias evangélicas a las que ni la IERP ni la IELU pertenecen, que "repudiando la iniciativa legislativa en cuestión se adjudican hablar en nombre de todos los evangélicos".
Señalan, en afirmación de su posición, que "no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error".
Afirman que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. "La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo..."
Ante el debate sobre si las religiones deben intervenir en las discusiones de leyes del orden civil, en un estado laico, la IERP y la IELU, consideran que contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. "En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo".
La Declaración, que lleva las firmas de los pastores Federico Schäfer y Alan Eldrid, Presidentes de la IERP y la IELU respectivamente, finaliza diciendo: "Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo".
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Publicado por ALC Noticias el 31 de Mayo de 2010
http://alcnoticias.net/interior.php?lang=687&codigo=17004
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Las iglesias signatarias se diferencian así de las declaraciones realizadas por agrupaciones de iglesias evangélicas a las que ni la IERP ni la IELU pertenecen, que "repudiando la iniciativa legislativa en cuestión se adjudican hablar en nombre de todos los evangélicos".
Señalan, en afirmación de su posición, que "no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error".
Afirman que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. "La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo..."
Ante el debate sobre si las religiones deben intervenir en las discusiones de leyes del orden civil, en un estado laico, la IERP y la IELU, consideran que contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. "En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo".
La Declaración, que lleva las firmas de los pastores Federico Schäfer y Alan Eldrid, Presidentes de la IERP y la IELU respectivamente, finaliza diciendo: "Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo".
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Publicado por ALC Noticias el 31 de Mayo de 2010
http://alcnoticias.net/interior.php?lang=687&codigo=17004
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